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Titulo: ¿Les quitamos la piel o no?
Fecha Publicación: 2009-03-16 11:57:47
Publicado en: nutricias_dole

¿LES QUITAMOS LA PIEL O NO?

La temporada llega con su cortejo de frutas a cuál más jugosa y sabrosa. Melocotones, albaricoques, fresas, nectarinas y otras frutas para nuestros pic-nics. Pero en el momento de acercar el cuchillo para pelarlas, usted duda y se plantea la cuestión: ¿hace falta pelar sistemáticamente la fruta?
manzana pelada
 Evidentemente, a nadie se le va a ocurrir la idea de comer la piel de un  plátano, de un melón o de una piña. Pero para otras frutas, la elección es posible: ¿pelarlas o no? 
 Algunos, por gusto o simplemente por costumbre, prefieren una fruta sin piel. Sin embargo, la mayoría de las veces la piel encierra tesoros nutricionales.



La piel de la manzana
"Una manzana cada día aleja al médico" … ¡pero a condición de no pelarla!
En la naturaleza, el oxígeno provoca un fenómeno natural de oxidación que tiene como consecuencia la agresión y el envejecimiento de las células. Para protegerse de las agresiones exteriores (temperatura, luz, oxígeno, nocivos) la manzana va a concentrar todas sus defensas hacia el exterior, o sea en la piel de la fruta. Y estas sustancias son antioxidantes que son igualmente provechosas para nuestro organismo.
La peladura elimina pues una gran parte de los micronutrientes, sobre todo cuando las peladuras son gruesas (hechas con cuchillo): las pérdidas pueden entonces suponer un 25%. Entonces ¿por qué privarse de estos beneficios?
Por supuesto está recomendado lavar las frutas y verduras con agua limpia antes de consumirlas: esto es suficiente para suprimir los eventuales restos de pesticidas. Se trata de “limpiar” bien, no de “dejar en remojo” toda la mañana...

Antioxidantes, fibras y vitamina C
Los estudios  muestran que los contenidos en polifenoles (antioxidantes) y en fibras son sistemáticamente más importantes en la piel que en la carne de las manzanas, peras y melocotones. En la manzana, se observa que el contenido en vitamina C aumenta cuanto más nos acercamos al exterior de la fruta, hasta alcanzar una concentración de 2 a 10 veces más fuerte en la piel que en la carne.
Lo mismo ocurre con el tomate: vitamina C y antioxidantes (licopeno y polifenoles) se acumulan mayoritariamente en la piel y en la pulpa en contacto con la piel.
Esto hace suponer que la mayoría de las veces los consumidores pelan sus frutas por costumbre más que por gusto o por temor a los residuos.

¡La cocción, también con la piel! 
Para cocinar, evite también pasar por la etapa del pelado. Cueza sus frutas y verduras con su piel. A continuación, eventualmente, podrá usted tamizar sopas y compotas para retirar la piel: ésta habrá liberado parte de sus beneficios durante la cocción (los antioxidantes no son destruidos por la cocción). En cuanto a la patata, cocerla con la piel es una barrera suplementaria que evita la fuga de las vitaminas hacia el agua de cocción. De hecho, con este modo de cocción, más del 50% de vitamina C quedará en sus patatas.

 


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